El Factor amistad

     La vida moderna se caracteriza por el estrés. Con o sin razón, de manera real o imaginaria, todos –niños o ancianos– parecen sentir su impacto. ¿Cómo librarse del estrés? ¿Existe algún factor que disminuya el estrés y aumente el gozo de vivir?

                 Las relaciones existen en 5 niveles. En el primero está el nivel de extraño. Son las personas con las que nos cruzamos, saludamos, pero no conocemos. El siguiente nivel es el de conocido: gente con la que hablamos y le decimos la hora o le hablamos del clima. El tercero es el nivel de amistad casual. Es gente que trabaja en el mismo lugar que nosotros o en la misma clase. Con ellos, intercambiamos opiniones de vez en cuando o alguna que otra idea. En el cuarto nivel está el grupo más estrecho de 10 a 15 personas a las que podemos revelar algunos de nuestros sentimientos y emociones. En el último, se encuentran los pocos amigos íntimos que nos conocen bien. Son los amigos leales que permanecen a nuestro lado en tiempos buenos y malos. Este nivel de relación se caracteriza por una apertura completa, un sentido de aceptación y afirmación, y por una lealtad mutua.

Jesús tenía un gran círculo de conocidos. Primero  estaban los 12. Luego, los 70. Y dondequiera iba, siempre había una multitud. Todos sentían que estar cerca de él y los unos con otros eran fuentes de bendiciones. Pedro, Santiago, Juan, Lázaro, María y Marta, y muchos otros. Jesús influyó en sus vidas y mientras aprendían y practicaban el arte de la amistad y la unión, su felicidad y éxito aumentaban.

Los estudios muestran que no es el número de conocidos lo que hace la diferencia. Los beneficios se sienten como resultado del grado de intimidad y la calidad de la relación.

Atesora y cultiva amistades íntimas y desinteresadas en todos los lugares y en todas las ocasiones que puedas.

Pero el amigo más grande de todos es Aquel que una vez dijo: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí”; “Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Juan 14:1; Mateo 11:28). Más allá de tu edad, tu ocupación, tu sexo, y tu problema, puedes sentir gozo y liberarte del estrés, si Jesús es tu amigo. Y ninguno que tiene un amigo como Jesús puede estar trabajado o cargado. 

Fuente: Revista adventista diálogo universitario

 

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