Educando para la eternidad

 

suvajesus

 El gran propósito del maestro debe ser perfeccionar el carácter cristiano en sí mismo y en sus estudiantes. Maestro, estén vuestras lámparas aderezadas y ardiendo, y no solamente serán luces para vuestros alumnos, sino que harán penetrar rayos claros y distintos en los hogares y el vecindario donde viven vuestros alumnos, y a lo lejos, en las tinieblas morales del mundo.

              Por su precepto y ejemplo, el verdadero maestro procurará ganar almas para Cristo. Debe recibir la verdad con amor y permitir que ésta limpie su corazón y amolde su vida.

Todo maestro debe estar bajo el dominio completo del Espíritu Santo. Entonces Cristo puede hablar al corazón, y su voz es la voz del amor. Y el amor de Dios recibido en el corazón , es un poder activo para el bien que vivifica y ensancha la mente y el alma. 

Fuente: ( Consejos para los Maestros  págs 66, 67 )

 

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